¿Cuándo acudir al psicólogo
Llega un momento en que una situación particular, una condición o una etapa de la vida, genera sensaciones o síntomas desagradables o, simplemente nos hace percibir que no contamos con los recursos disponibles para enfrentarla.

Muchas pueden ser las situaciones que nos lleven a este estado. Dificultades en el trabajo, problemas de pareja, familiares, económicos, duelos, e incluso cambios deseados e interpretados como positivos que generan expectativas, ansiedades y temores que nos hacen pensar que no seremos capaces de enfrentarlos adecuadamente (mejora laboral, llegada de un hijo, etc.)

Cuando estas condiciones se acompañan de angustia, tristeza, apatía, rabia, desmotivación, miedo u otras emociones y éstas impiden disfrutar los aspectos buenos de la vida, es momento de plantearse si es posible superar este estado por uno mismo, o si es necesario acudir a un psicólogo que pueda ayudarle a comprender la situación y generar las condiciones para sobreponerse.

Los psicólogos podemos, a partir de un vínculo terapéutico, actuar como un facilitador del proceso de cambio. De este modo es posible, que los pacientes sean capaces de ser conscientes de que cosas han generado el problema, que aspectos hacen que se mantenga en el tiempo, y de este modo encontrar soluciones que hagan posible el cambio y que el paciente se sienta capaz de tener el control de todo lo que en su vida se plantee y de los posibles cambios que puedan ir apareciendo.